La compra con niños
La compra con niños

La compra con niños

La compra con niños

Cómo desarrollar una percepción positiva hacia la alimentación saludable.

Hacer la compra con niños, más o menos autónomos (de 2 a 12 años) puede ser una actividad frustrante cuando se pasan todo el tiempo queriendo apoderarse de productos insanos mientras intentas recordar toda la lista de la compra a la vez que sacas del carro todos los dulces que van metiendo en el mismo. ¿Mamá puedo esto? ¿Papá solo una cosa? ¿Podemos comprar esto para el fin de semana? Te hacen tantas preguntas que al final sin querer cedes en alguna. ¿Cómo lo evitamos a la vez que trabajamos la modificación de conducta eludiendo la petición continua de alimentos insanos?

Con las siguientes pautas podrás dar un giro a tus compras y puede que hasta a tu alimentación.

  • Lista de la compra. Es la clave principal de todo triunfo. Muy importante tener una lista de los ingredientes que necesitarás para las preparaciones semanales, y muy importante, hacer partícipe a tus pequeños y pequeñas de la misma. Si no saben escribir, pueden dibujar, por ejemplo, las verduras que necesitaréis comprar. Con esto les haces responsables de una parte de la compra dándoles responsabilidades.
  • Ir sin hambre. Un punto muy importante si quieres evitar el antojo de caprichos en los pequeños y en nosotros mismos. Incluso puedes acabar comprando comida precocinada, alta en grasas y en azúcares, que es lo que solemos tener aprendido como más apetecible en esos momentos de toma de decisiones rápidas.
  • Una vez en el supermercado:
    • Deja rienda suelta y cédeles un trocito de independencia para que escojan una fruta o verdura que no esté en la lista a su elección. Algo que les gustaría probar o cocinar en casa.
    • Recuérdales los alimentos a comprar sin indicar cuáles son (evitar el “tres de esos” y favorecer el “escoge 3 calabacines”), esto les ayudará a enfocar su atención en las verduras y frutas, buscando su objetivo como si de una búsqueda del tesoro se tratase.
    • Pídele ayuda y opinión. Ve por ejemplo, al pasillo donde están los frutos secos, presenta dos opciones saludables (frutos secos sin sal, azúcar o que estén fritos, al natural sin más y si pueden ser a granel mejor). Una vez tengas las dos alternativas preséntales el dilema ¿Cuál cogemos? Sentir que su opinión cuenta les hace sentirse valorados y que contribuyen en las elecciones.
    • Opciones insanas. Cuando vengan corriendo al carro con una bolsa de chuches o de magdalenas con un ¿puedo? Junto con su carita más tierna, debemos ser firmes sin usar la agresividad o el confrontamiento con los siguientes recursos:
      • Esto no está en la lista, y solo podemos comprar lo que está en la lista.
      • Las chucherías y las patatas fritas son solo para ocasiones especiales como cumpleaños.
    • Evita comprar alimentos superfluos en presencia del niño. Los mensajes contradictorios “Haz lo que yo te diga pero no lo que yo haga” justificando malos hábitos parentales solo crearán confusión, y provocaremos un aprendizaje ambiguo que no dará los resultados positivos que esperamos.
    • Si tienes adolescentes en casa puedes añadir un componente económico en busca de la comparación de precios en productos similares, examinar supuestos elementos de ahorro como los famosos 3×2 o animarles a comprar los productos de una elaboración con un determinado dinero (la cena con 10€). También hacerles revisar la fecha de caducidad de los productos o su composición nutricional, o revisar si tiene ingredientes que desconoce, lo que puede dar una gran pista acerca del nivel de procesado/ultraprocesado que en realidad es el producto en sí. Estos elementos pueden ayudarle en un futuro a ser más selectivos y eficientes cuando de forma independiente vayan a hacer la compra.
  • En casa:
    • Dependiendo de la edad y las destrezas que poseen, elije un día para que sean ellos o ellas los que preparen la cena, intentando en todo lo posible que sean alimentos saludables y caseros. Se puede empezar con preparaciones simples como pizza casera con verduras, empanadillas, muffins vegetales, ensaladas, sándwichs, etc. Evita que las preparaciones sean siempre repostería (tenemos una tendencia a ello), lo mejor, intercalar ambas elaboraciones.
    • Si tienes adolescentes, permite de vez en cuando que venga algún amigo o amiga a comer, ayudando en la preparación o elección del menú a degustar ese día.
    • A partir de los 12 años, pueden ser perfectamente capaces de seguir recetas sencillas o procesos de elaboración básicos como el que se necesita para hacer una tortilla francesa, unos huevos duros, ensaladas, pasta, carnes o verduras a la plancha… Enseñar a nuestros hijos a cocinar es fundamental para su salud y su independencia futura.

Las preferencias alimentarias de los niños (como en los adultos) tienen un componente de aprendizaje, este estará marcado por la adquisición de conocimientos derivados de experiencias vividas propias y de las costumbres marcadas en su entorno más cercano. Es por ello que debemos ser conscientes que aún queriendo mejorar la conducta alimentaria de nuestros hijos con técnicas sofisticadas, pautas, juegos o implicaciones básicas en la compra, el factor más importante es dar ejemplo. Por mucho que deseemos que nuestros hijos tomen fruta a diario, si nosotros no lo hacemos, ellos no lo harán. A sí que reflexiona sobre tus propósitos y considera aquellos aspectos que debes introducir en tu rutina diaria para ser el espejo de aquellos a los que quieres reflejar.